Semana en Contexto: Sacudidas, giros y cuentas por cobrar

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Alivio histórico para la vivienda

El Congreso dio un paso determinante al aprobar la eliminación del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) para viviendas residenciales y de uso mixto, liberando a miles de familias guatemaltecas de una carga tributaria recurrente sobre un patrimonio que, con esfuerzo, ya les pertenece.

La reforma, aprobada con 131 votos a favor, mantiene el cobro únicamente para el sector comercial de forma escalonada, buscando proteger de manera permanente la economía de los hogares.

El paquete económico se complementó con la exoneración de multas en el impuesto de circulación vehicular y la liberación de pagos a veteranos militares. No obstante, la votación evidenció marcadas posturas en el pleno al registrarse 13 votos en contra. Ocuparon el bloque opositor la diputada Karla Cardona (UNE), Edgar Reyes Lee (Vamos) y once legisladores independientes: Luis Cáceres Gamarro, Román Castellanos, Raúl Cuá, David Illescas, Laura Marroquín, Mercedes Monzón, Elena Motta, Byron Obregón, Samuel Pérez, José Pérez Marroquín y José Toledo Cruz.

Esta resolución redefine la relación entre el Estado y el ahorro familiar, garantizando la certeza jurídica de la propiedad privada mientras deja en evidencia las corrientes políticas que rechazaron otorgar este respiro tributario a la ciudadanía.

 

Neto se queja

La supresión del IUSI residencial encendió las alarmas municipales y desató la indignación del alcalde de Mixco, Neto Bran, quien acusó de traición a los diputados de su partido CREO por respaldar el decreto.

A través de sus redes sociales acusó a su bancada de haberlo dejado solo y le pidió al presidente Arévalo que vetara la medida al calificarla de postura populista y advirtió sobre un severo desfinanciamiento que paralizará la inversión en obras públicas locales.

A la protesta se sumó el presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades (ANAM), Sebastián Siero, alertando un impacto directo sobre la infraestructura de los municipios.

Esta controversia expone la profunda grieta entre el beneficio fiscal concedido al contribuyente y el presupuesto de los gobiernos locales, abriendo un complejo dilema sobre cómo se sostendrán los servicios e inversión comunitaria sin asfixiar la economía popular.

 

Arévalo abraza su propio fantasma

El Congreso volvió a dejar en suspenso la discusión de un nuevo subsidio a los combustibles por 3,480 millones de quetzales, propuesto por el Ejecutivo para contener el alza acelerada de precios.

La iniciativa avivó una aguda paradoja política: en 2022, desde su curul de oposición, Bernardo Arévalo se oponía con vehemencia a los subsidios calificándolos de ineficaces y asistencialistas.

Hoy, desde la Presidencia, recurre a la misma fórmula para intentar frenar el impacto en la gasolina y el pasaje frente a un salario mínimo estancado.

La discusión refleja cómo las urgencias del ejercicio del poder transforman el pragmatismo económico del gobierno, atrapado entre la aplicación de un paliativo fiscal de elevado costo estatal o la formulación de soluciones estructurales a largo plazo.

 

Muro judicial para Miguel Martínez

Un tribunal federal de Washington D.C. asestó un revés definitivo a Miguel Martínez, exjefe del Centro de Gobierno, al rechazar su demanda contra el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

La jueza Beryl A. Howell concluyó que la OFAC actuó bajo sus facultades legales al mantenerlo en la lista Magnitsky por señalamientos de corrupción y sobornos en la compra de vacunas para el COVID-19, ratificando el congelamiento de sus activos.

Mientras la justicia estadounidense desestimó sus alegatos de persecución política con base en informes clasificados de inteligencia, se espera que el Ministerio Público guatemalteco avance con investigaciones locales.

 

El FBI marca la cancha

La visita a Guatemala del co-director adjunto del FBI, Andrew Bailey, selló un giro estratégico en la agenda de seguridad regional tras sostener reuniones con el presidente Bernardo Arévalo y la cúpula de seguridad.

El objetivo central del encuentro consistió en cerrar filas contra la delincuencia transnacional y calificar a las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18 bajo la categoría de organizaciones terroristas. Esta movida demuestra cómo la política de seguridad interior se alinea cada vez más con las prioridades geopolíticas de inteligencia de Estados Unidos.

La cooperación bilateral redefine el combate al crimen organizado, elevando el enfrentamiento contra las maras a un plano de combate antiterrorista de amplio alcance.